La empresa vizcaína Barbo Renovables arranca 2020 con un ambicioso plan para consolidar su crecimiento en el sector de las energías renovables, especialmente en el campo de las minicentrales hidroeléctricas. Con la nueva regulación del Ministerio para la Transición Ecológica, que rebaja el mínimo de horas anuales necesarias para acceder a las primas —de 1.100 a 700—, el panorama se vuelve mucho más favorable, incluso en años de sequía.

Según Pablo García, director de Barbo, esta medida supone un importante alivio para el sector y abre nuevas oportunidades de inversión. Entre ellas, destaca la posibilidad de combinar la energía minihidráulica con plantas solares fotovoltaicas en las mismas instalaciones, lo que permitiría optimizar infraestructuras existentes y diversificar las fuentes de energía y los ingresos.
Barbo no parte de cero: en 2019 sus treinta instalaciones generaron 25 GWh, una cifra que permitió abastecer a unas 20.000 personas y evitar la emisión de 7.000 toneladas de CO₂, todo ello en un año calificado como seco. Esta eficiencia ha sido posible gracias a la modernización de 23 centrales en los últimos siete años.
Para este año, uno de los grandes objetivos es completar la renovación de la central La Manchega III (Albacete) y cerrar la adquisición de una nueva planta de 2,5 MW. Además, Barbo está apostando fuerte por la gestión de activos para terceros, ofreciendo sus servicios a administraciones como el Ayuntamiento de Soraluce o la Diputación de Bizkaia.
Con un entorno regulador favorable, una estrategia clara de diversificación y una apuesta decidida por la innovación, Barbo Renovables se posiciona como un actor clave en el impulso de un modelo energético más limpio, eficiente y sostenible.






